Secreticos para conciliar el sueño

Yoga para un sueño completamente restaurador

 

Aunque para muchos pueda sonar extraño, el yoga es una muy buena práctica para conciliar el sueño y aliviar el insomnio. Estudios afirman que la práctica diaria de yoga mejora la calidad y la cantidad de sueño y no solo eso sino que brinda numerosos beneficios a nivel físico, mental y emocional.

 

El yoga es una disciplina tradicional originada en la India hace más de 5000 años que ayuda a conservar la salud física y a mantener un equilibrio mental y emocional. La práctica habitual de yoga aumenta la agilidad, mejora la flexibilidad, tonifica y fortalece los músculos, promueve una buena circulación, favorece la eliminación de toxinas, ayuda a mantener en buen estado las articulaciones, etc… Hay muchos tipos de yoga y muchos tipos de posturas, en este caso vamos a hablar del lado más suave del yoga que se vale de unas posturas muy sencillas, ideales para practicar antes de dormir.

 

Practicar estas posturas es una excelente forma de aquietarnos y entrar en calma, una vez estamos en este silencio interno, le damos oportunidad a nuestro cuerpo de reparar las zonas de malestar y retornar a un estado de salud. En el yoga es esencial el buen uso de la respiración, por medio de la respiración consciente controlamos nuestra mente, oxigenamos nuestras células y potenciamos nuestro flujo de energía, llegando así a la serenidad mental. Con la ayuda de la respiración y de estas posturas restaurativas, logramos entrar en un estado de relajación profundo, deshaciéndonos completamente del estrés.

 

Primero que todo debes asegurarte de estar en una habitación tranquila y sin distracciones. Respira profundamente y relaja tus músculos, concéntrate en tu respiración, siendo consciente del aire que entra y sale de tu cuerpo, inhala y exhala y siente como tu respiración se normaliza y equilibra. Siéntate cómodamente con las piernas cruzadas y espalda recta, deja caer tus manos relajadamente sobre tus rodillas, con palmas hacia arriba, cierra tus ojos e inhala profundamente por la nariz sin mover tus hombros, a medida que se infla tu vientre exhala suavemente con un “Ahh” contrayendo tu ombligo y sintiendo como se relaja tu cuerpo cada vez más. Puedes permanecer en esta posición por 3 o 5 minutos. Ubica horizontalmente enfrente de ti un cojín y/o una almohada firme, de unos 30 cms de grosor, con las piernas cruzadas dobla tu cuerpo hacia adelante, apoyando tus brazos sobre el cojín y la frente sobre tus brazos. Permanece cómodamente en esta posición todo el tiempo que quieras. Luego pon una almohada detrás de ti a lo largo de tu espalda y recuéstate sobre esta, descansando tu cabeza y espalda, abre tus brazos y descárgalos hacia los lados con las palmas hacia arriba, las piernas dobladas hacia los lados, juntando las plantas de tus pies, permanece en esta posición por unos minutos hasta que lo sientas cómodo, no te olvides de tu respiración.

 

Siguiendo con la postura de la media vela, recuesta tu espalda sobre la cama, junta tus piernas y elévalas en un ángulo de 90 grados, puedes poner tus manos detrás de tu espalda o si prefieres una almohada, con el fin de amortiguar y formar un arco con tu zona lumbar, permanece así por unos 3 o 4 minutos. Continúa boca arriba con tus piernas estiradas sobre la cama, flexiona tu pierna derecha y con tu mano izquierda sobre tu rodilla, ve doblando la pierna hacia el lado izquierdo de tu cuerpo, presionando suavemente hacia abajo, estira tu brazo derecho y gira tu cabeza hacia la derecha y quédate así por unos cuantos minutos, repite lo mismo con la pierna izquierda. Luego arrodíllate y siéntate sobre tus talones, estira tus brazos hacia arriba y suavemente inclínate hacia adelante, inhala profundamente y exhala al descender, apoyando tu frente sobre la cama o sobre un cojín. Esta posición se llama la postura del niño ya que nuestro cuerpo se dobla en posición fetal y nos sentimos en sosiego y confianza total, esta postura alivia la tensión en la zona del cuello y la espalda y estira los músculos de las caderas y fortalece los músculos de los muslos. Disfruta de esta agradable posición y mantente así el tiempo que quieras. Por último, la posición del muerto te llevará a dormir suavemente, recuéstate boca arriba, con brazos ligeramente distanciados de tu cuerpo, palmas hacia arriba, permanece relajadamente sintiendo como se afloja cada músculo a medida que eres consciente de tu respiración, cierra tus ojos y deja que tu mente se eleve.

 

Entre los muchos beneficios que te brinda el yoga, son la eficiencia y el tiempo en el que se concilia el sueño, reduce el estrés y la fatiga, ayuda a liberar tensiones, normaliza los ciclos de sueño ya que promueve un sueño regular y descansado. Con la ayuda de la respiración nos tranquilizamos, ya que permitimos que entre más oxígeno al cuerpo despejando nuestra mente de cualquier pensamiento, de esta manera nos vamos introduciendo al sueño sin problemas ya que logramos darle a nuestra mente el reposo que necesita para descansar. Práctica estas sencillas posiciones, te sentirás en calma, completamente restaurado y en reposo total.

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